AUSTRALIA EN RED

DIY con fibra óptica

Cada cierto tiempo el resto del mundo vuelve a hacerse exactamente la misma pregunta: ¿Qué está pasando en Australia? No nos suena raro, a estas alturas, que allí surjan tantas bandas, teniendo en cuenta que en su ADN guardan tesoros como The Saints, Radio Birdman, The Scientists o los Hard-Ons. Llevan décadas demostrando una facilidad insultante para juntar acordes y convertirlos en historia musical.

Y lo siguen haciendo. Donde antes había un garaje, una fotocopiadora y cuatro tipos buscándose la vida para sacar un single, ahora puede haber un dormitorio, un portátil, Bandcamp y una cuenta de Instagram. Los tiempos han cambiado, pero el mecanismo resulta sospechosamente familiar: hazlo tú, hazlo con tus amigos y, si no te abren ninguna puerta, ya te las apañarás para hacerlo de todos modos.

Si el rock and roll está muerto, en Australia no parecen haberse enterado. Siguen apareciendo bandas a una velocidad de vértigo. Así que, una vez más, nos hacemos la misma pregunta: ¿qué está pasando en Australia?

Conexiones subterráneas

En Australia no hay una escena uniforme ni bien definida; es más bien una red de escenas distintas que se retroalimentan y se cruzan constantemente.


Australia en red. Algunos de los principales focos, bandas, sellos y espacios del circuito actual.

Entre Melbourne y Brisbane hay más de 1.300 kilómetros; Perth ya queda directamente en otra dimensión. Sobre el mapa podría parecer el peor lugar imaginable para construir una escena musical conectada y, sin embargo, ocurre exactamente lo contrario.

Melbourne, Sydney, Brisbane, Perth, Adelaide y toda una colección de pequeñas escenas periféricas forman una red por la que circulan músicos, bandas, discos y, sobre todo, muchas ganas de hacer cosas.

Basta seguir el rastro de algunos nombres. Por ejemplo, Nadine Muller toca en The Prize. En una gira junto a The Chats conoce a Josh Hardy, que además de tocar con ellos lo hace con The Unknowns. Y juntos terminaron formando Loose Lips con Ethan Stahl, también miembro de The Prize. Tres músicos y cuatro bandas encima de la mesa.

Las conexiones entre bandas terminan dibujando una escena bastante menos fragmentada de lo que sugieren las distancias.

Podríamos decir que el mayor foco neurálgico lo encontramos en los alrededores de Melbourne. A unos 40 kilómetros, Frankston ha creado su propia familia alrededor de Singing Bird Studios, lugar de ensayo, estudio, sala y punto de encuentro comunitario. De ese entorno han salido The Gnomes y The Belair Lip Bombs, entre otros.

En Sydney la historia cambia un poco. El ambiente tira más hacia el lo-fi, el synth-punk, el garage deformado y las grabaciones domésticas, con proyectos que muchas veces empiezan en solitario y terminan convirtiéndose en bandas. Aunque quizás hablar de bandas sea quedarse corto: Gee Tee, R.M.F.C., Tee Vee Repairmann y otros proyectos asociados parecen distintas combinaciones de una baraja que lleva años mezclándose.

Brisbane, por su parte, parece tener especial empeño en no romper la cadena. Allí nacieron The Saints y allí 4ZZZ empezó a emitir en 1975 como refugio de todo lo que no sonaba en la radio convencional. Más de cincuenta años después continúa haciendo prácticamente el mismo trabajo, con un programa semanal de punk que sigue pinchando una cantidad considerable de bandas locales, mientras alrededor de Brisbane y Sunshine Coast grupos como The Unknowns y The Chats han generado su propia red.

Perth está tan lejos de casi todo que aquella distancia que ya marcó a su primera generación punk sigue dando a la escena occidental cierto carácter de mundo aparte. Allí encontramos bandas como Ghoulies o Aborted Tortoise y una infraestructura local muy autosuficiente. RTRFM no se limita a ponerles canciones: organiza citas propias como In The Pines, una gran muestra anual de música de Western Australia, o Dis-Order, dedicada específicamente al punk.

En Adelaide tenemos, además, otra clase de resistencia. En 2024 un promotor inmobiliario quería demoler casi todo el Crown & Anchor, uno de los locales históricos de música alternativa de Adelaide, para construir alojamiento estudiantil. La comunidad se organizó, salió a la calle y terminó consiguiendo nuevas protecciones legales para las salas de música de la ciudad. Y mientras tanto siguen surgiendo bandas jóvenes, desde el garage punk adolescente de Ammonite hasta el post-punk teatral de The Dandy Buzzkills.

Y esto no es solo un mapa con puntos marcados. Hay mucho más…

Fabricación casera

Para montar una banda ya ni siquiera hace falta empezar por ahí. Puede incluso ocurrir que publiques un disco antes de tener una, como hizo Jay Millar, grabando solo en su dormitorio de Frankston, tocando todos los instrumentos y publicando sus canciones por su cuenta bajo su propio sello, Goblin Records. Después, con todo el trabajo adelantado y otros músicos de la comunidad de Singing Bird Studios, llegaron The Gnomes.

Una de las grabaciones de Gnome anteriores a la formación de The Gnomes. Fuente: Bandcamp.

Y tampoco hace falta que esa habitación esté en el centro de Sydney o Melbourne. Buz Clatworthy empezó R.M.F.C. prácticamente solo en Ulladulla, una pequeña localidad de la costa de Nueva Gales del Sur, grabando desde casa. Y Kel Mason empezó Gee Tee él solo en Gold Coast. Ambos terminaron conectados con la escena de Sydney, aunque por caminos distintos.

A Buz le bastó empezar a publicar aquellas primeras grabaciones para ir conociendo gente y encontrar una banda. Kel directamente hizo las maletas. En Sydney acabó viviendo durante un tiempo con Ishka Edmeades, de Satanic Togas y Tee Vee Repairmann, y terminaron grabando juntos.

Las primeras grabaciones de Billiam salieron de un iPad apuntando hacia el amplificador. Después vendrían GarageBand, los multipistas y una productividad difícil de justificar ante cualquier persona con horario normal. 8 Hours in Billiamville, por ejemplo, fue escrito y grabado entero en ocho horas. Algunos necesitan seis meses de preproducción; Billiam necesita tener la tarde libre.

Alien Nosejob funciona con una lógica parecida. Con una buena colección de discos a sus espaldas, sigue componiendo y grabando buena parte del material por su cuenta, saltando entre su casa, estudios domésticos de amigos y habitaciones ajenas.

Jake Robertson / Alien Nosejob. Fuente: Rolling Stone Australia
8 Hours in Billiamville, del dormitorio al test pressing.

Y con esta manera de hacer las cosas, esas habitaciones acaban llenándose de gente: alguien presta una batería, otro sabe grabar, otro mezcla, uno toca en el disco del amigo y el amigo termina apareciendo en la siguiente banda. La falta de grandes medios no es un problema que haya que disimular.

Y así, entre unos y otros, empiezan a acumularse canciones, proyectos y nuevas bandas. Lo que antes podía ser una limitación se ha convertido en una forma de trabajar: rápida, barata, bastante libre y peligrosamente contagiosa.

De mano en mano

Con el disco terminado, tampoco hace falta ir muy lejos para encontrar quién lo publique. Billy Gardner empezó Anti Fade Records editando cassettes de las bandas de sus amigos y años después seguía llevando el sello desde su dormitorio, con las cajas de discos acumulándose debajo de la cama.

Discos, papel, pequeñas ediciones y bastante trabajo hecho en casa. Imagen publicada por Billiam.

Hoy su catálogo contiene CIVIC, The Prize, R.M.F.C., Alien Nosejob, The Judges, Delivery, Itchy and the Nits, Station Model Violence... O sea, aquello que empezó como “voy a sacar las cosas de mis amigos” terminó convirtiéndose casi accidentalmente en un mapa de buena parte del underground australiano contemporáneo.

Y Anti Fade Records no es una excepción precisamente. Legless nació alrededor de Stiff Richards porque necesitaban sacar sus propios discos. Cuando le preguntaron hasta dónde quería hacer crecer el sello, la respuesta fue: hasta donde aguante mi sótano. Y cuando le preguntaron cómo seleccionaba las bandas, explicó que prácticamente todo eran grupos de amigos, o amigos de amigos.

El sello no se queda a un lado gestionando ediciones; es parte interna de la escena con un patrón que se repite: tienes una banda, nadie publica tu disco, montas un sello; ya que tienes un sello, publicas el de tus amigos; tus amigos forman otra banda y, cuando quieres darte cuenta, tienes un catálogo.

Y lo curioso es que, en plena era del streaming, siguen fabricando cassettes, singles y vinilos como nunca. Lo físico no solo sobrevive, sino que forma parte importante del juego. Muchas veces en tiradas pequeñas, ediciones limitadas o con portadas hechas prácticamente a mano. Y la red no termina en Australia. Lo habitual es que un mismo disco tenga una edición australiana y otra en Estados Unidos o Europa a través de pequeños sellos asociados. De este modo una pequeña banda puede tener distribución internacional sin dejar de funcionar a escala underground.

Y además de todo esto, tenemos Bandcamp haciendo a la vez de tienda de discos, catálogo y escaparate. Entras para escuchar un disco, descubres quién lo publica, curioseas el resto del sello y acabas descubriendo conexiones inesperadas.

Y que corra la voz

Con tantas bandas apareciendo continuamente, parece complicado estar atento a todo y no perderse nada. Tenemos las redes sociales, pero aún hay radios y fanzines locales funcionando como radares.

La radio comunitaria sigue teniendo un peso enorme. En Brisbane, 4ZZZ continúa dedicando programas al punk y al rock'n'roll actual, mientras en Melbourne PBS mantiene Sunglasses After Dark, un programa que lleva pinchando punk, garage, demos y bandas locales desde 1980. Perth tiene RTRFM, con más de cincuenta programas y una atención especial a los músicos locales e independientes.

Los fanzines siguen haciendo su parte del trabajo: buscar, seleccionar y contar lo que se mueve por debajo. Gimmie Gimmie Gimmie Zine sigue activo en 2026, con especial atención al underground australiano. También encontramos fanzines físicos mucho más pequeños como Magnetic Visions, hecho por Billiam, dedicado al punk. Algunos números incluso incluyen un cassette con música de las bandas que aparecen en sus páginas.

Gimmie Gimmie Gimmie Zine, nº 6.
Magnetic Visions, el fanzine de Billiam.

Y mucho más reciente está Bad Batch, un fanzine de Geelong que en 2026 va ya por el número 6, con 48 páginas de entrevistas, fotografías, ilustraciones y reseñas.

Aunque al final, como siempre, tenemos el método que nunca falla: el boca a boca sigue haciendo buena parte del trabajo, solo que ahora también viaja por mensajes, historias y enlaces.

Circuitos alternativos

En Australia buena parte del circuito underground de conciertos se mueve entre salas pequeñas, estudios de ensayo, clubs sociales, patios, skateparks y prácticamente cualquier sitio donde puedan plantarse unos amplificadores.

Dentro de un ring de boxeo, Sydney. Foto: Felix El James / ABC.
En el bowl de un skatepark, Sydney. Foto: Felix El James / ABC.

Las salas pequeñas convencionales no atraviesan su mejor momento, con alquileres y costes cada vez más difíciles de sostener. En Sydney han cerrado al menos ocho salas de pequeño aforo durante el último año y no ha quedado otra que buscar otros lugares para seguir tocando.

Además de sitios especializados como Singing Bird Studios, en Frankston, encontramos espacios menos previsibles como Bell City Takeaway, en Preston, que fue un establecimiento de fish and chips antes de convertirse en uno de los puntos habituales del circuito DIY de Melbourne. Un buen ejemplo de cómo la escena acaba reaprovechando espacios que poco tenían que ver, en principio, con una sala de conciertos. En Collingwood, The Gem Bar aporta una versión algo más convencional pero igual de pequeña, con una programación constante de punk, garage y rock and roll.

Muchos de los eventos más pequeños se mueven también fuera de las agendas convencionales, con una promoción más basada en redes y boca a boca. Hay anuncios con localización por confirmar o que directamente avisan:

“La dirección exacta se compartirá con los compradores de entradas más cerca de la fecha”.

Y cuando no hay sala, o algo que se le parezca, se improvisa. En Sydney se han organizado conciertos en almacenes, dentro de rings de boxeo o directamente en el bowl de un skatepark.

Para saber qué se cuece, además de las redes de bandas, salas y promotores, existen agendas comunitarias como Ask A Punk, una red con guías locales en distintas zonas del país que recopila conciertos DIY, fechas all-ages y giras de bandas interestatales. Algunas aparecen con toda la información necesaria y otras conservan un funcionamiento más informal: localización por confirmar, un flyer, una story o un mensaje a la banda para saber dónde hay que ir. Tampoco es raro encontrar preventas digitales que circulan directamente a través del famoso “link en la bio” de las bandas participantes.

Promoción de un concierto en Bell City Takeaway: preventa mediante el enlace de la bio y venta en puerta en efectivo. Fuente: Crasher / Instagram.

Y tampoco faltan encuentros que reúnen a buena parte de esta comunidad. Singing Bird celebra desde hace nueve años Flippin’ The Bird, una jornada maratoniana con varios escenarios que en su edición de 2026 juntó a CIVIC, Split System, The Gnomes, Private Function y varias decenas de bandas más. En Thornbury, DIY on High reparte el cartel entre dos pequeños locales separados por unos minutos andando, Cactus Room y Cafe Gummo. Y en Perth, Punk & Skate Markets mezcla conciertos con sellos, skate, pequeños creadores y mercadillo por cinco dólares.

Muchos de estos eventos son además all-ages. Así, quienes todavía no tienen edad para entrar en un pub pueden ver bandas, conocer músicos y acabar, con un poco de suerte o de inconsciencia, montando la suya.

Split System en directo. Fuente: Ask A Punk Melbourne.

Al final, todo vuelve al mismo sitio: bandas pequeñas tocando cerca del público, gente organizándose con lo que tiene a mano y una escena que, cuando le quitan un espacio, no tarda demasiado en buscarse otro.

Empezamos este artículo preguntándonos, una vez más, qué está pasando en Australia. Y, como hemos visto, están pasando muchas cosas. Seguramente, antes de terminar la última frase de este artículo, alguien ya haya grabado otras tres canciones en algún dormitorio de Nueva Gales del Sur.
CANAL 03 · TRACKLIST

Brisbane - Sunshine Coast

10 paradas de punk rock australiano

10 TRACKS