FACT14 - The Return of Durutti Column

Nada más comenzar el año 1980, Factory Records publicó The Return of the Durutti Column, con número de catálogo FACT 14. El disco, de guitarras delicadas, venía metido en una funda recubierta por delante y por detrás con papel de lija industrial. No imitación. No textura impresa. Lija. De la que rasca.

No fue un accidente de diseño ni un fallo de imprenta. La intención era bastante más gamberra: al meter y sacar FACT 14 de la estantería, la funda debía arañar las portadas de los discos que tuviera al lado.

¿Con qué fin?

Tony Wilson, fundador y cabeza visible de Factory Records, no se había despertado una mañana pensando en incluir en las ediciones de sus discos material de bricolaje. La idea venía de bastante atrás.

Mémoires, de Guy Debord y Asger Jorn, con cubierta de papel de lija
Mémoires — Guy Debord y Asger Jorn, 1959.

En 1959, Guy Debord y Asger Jorn, dos figuras vinculadas a la Internacional Situacionista, publicaron Mémoires, un libro experimental construido a partir de textos, fotografías, anuncios, mapas y otros materiales reciclados y sacados de su contexto original. Y lo envolvieron en una cubierta de papel de lija grueso, pensada para ir dañando los libros colocados junto a él. No era solo una portada rara. La agresión formaba parte de la obra.

Y la conexión con The Durutti Column no era simplemente un homenaje a aquella funda.

En 1966, en plena agitación estudiantil de Estrasburgo, apareció un cómic situacionista titulado Le Retour de la Colonne Durutti. El nombre hacía referencia a la Columna Durruti, la milicia anarquista encabezada por Buenaventura Durruti durante la Guerra Civil española, aunque escrito por error con una sola erre: Durutti. La errata sobrevivió y, años después, acabaría dando nombre al grupo.

Le Retour de la Colonne Durutti, cómic situacionista de 1966
Le Retour de la Colonne Durutti — Estrasburgo, 1966.

Así que cuando Tony Wilson decidió recuperar para FACT 14 la idea de la cubierta abrasiva, no lo hizo en un disco cualquiera. Cerraba el círculo: de los situacionistas había salido el nombre de la banda, el título del álbum y ahora también una portada hecha con papel de lija. Ahora había que fabricar la criatura.

Wilson compró 4.000 hojas cuadradas de papel de lija de doce pulgadas y la fabricación se resolvió siguiendo el sofisticado método industrial de Factory: gente del propio sello, cola de empapelar y dos lijas pegadas a mano en cada funda. Echando una mano en la confección estuvieron miembros de The Durutti Column y Joy Division. Tony Wilson recordaba que Ian Curtis, que necesitaba más aquel dinero, acabó haciendo buena parte del trabajo.

Para ahorrar costes se utilizaron como base viejas portadas desechadas de un disco de sonidos de locomotoras de vapor. En algunos ejemplares originales, si se despega el papel abrasivo, el tren sigue ahí debajo.

A estas alturas la operación reunía situacionismo francés, anarquismo español, post-punk de Manchester, cola de empapelar y locomotoras recicladas. Todo perfectamente normal en Factory Records.

Peter Saville, responsable de buena parte de la imagen gráfica del sello, entendía la idea, pero no estaba demasiado convencido con la ejecución. Para empezar, le encontraba un pequeño inconveniente: guardar un disco de vinilo entre dos superficies que soltaban partículas abrasivas quizá no fuese la decisión más sensata del mundo.

Saville propuso sustituir la lija por un abrasivo más fino, resistente y visualmente más elegante, disponible además en grises y negros mucho más acordes con la estética de Factory. Pero la respuesta de Wilson fue: Ya he comprado la lija. Fin de la reunión.

Y FACT 14 salió a la calle como buenamente pudo. Algunas copias llevaban el número de catálogo estarcido sobre la cubierta; otras, el título del disco; las hubo con letras negras, blancas o plateadas y también completamente desnudas. Las primeras incluían además un pequeño flexidisc de Martin Hannett.

Portada original de FACT 14, The Return of the Durutti Column
Una de las fundas abrasivas originales de FACT 14.

No está del todo claro cuántas de aquellas fundas abrasivas llegaron a fabricarse. Según distintas fuentes, las cifras bailan entre 2.000 y 4.000 copias. Ni siquiera Factory Records parece ponerse de acuerdo sobre cuántos discos fabricó. Lo cual, llegados a este punto, tampoco debería sorprender demasiado.

Lo seguro es que cumplían su función. Peter Hook recordaba que aquellas fundas efectivamente arañaban los discos colocados alrededor. Muchos compradores terminaron metiendo FACT 14 dentro de una funda protectora de plástico, como es lógico.

Décadas después, cuando Factory Benelux quiso recuperar la idea para una reedición del álbum, descubrió que reproducir aquella brillante insensatez de 1980 ya no era tan sencillo. Una de las fábricas llegó a proponer una solución bastante más práctica: imprimir una foto de papel de lija. Pero habría perdido toda la gracia.

La reedición terminó llevando lija de verdad.

Eso sí, dentro de una funda protectora. La idea original sobrevivió y los discos vecinos, también.