Monster Mash

Rebobinamos nuestra cinta hasta tal día como hoy del año 1962. Después de cinco semanas en lo más alto de las listas estadounidenses, The Four Seasons acaban de perder el número uno.

No ha sido Elvis, ni Ray Charles, ni ninguno de los artistas habituales en los primeros puestos, ha sido un científico loco que imita la voz de Boris Karloff y asegura haber inventado un baile que está arrasando entre vampiros, zombis y monstruos de laboratorio.

La canción se llama «Monster Mash» y su autor es Bobby «Boris» Pickett, un aspirante a actor que había llegado a California en busca de oportunidades que no eran, precisamente, abundantes. Mientras intentaba abrirse camino, se unió a The Cordials, un grupo vocal formado con amigos de su Massachusetts natal. Su repertorio eran principalmente versiones, muchas veces a capela, y entre ellas estaba «Little Darlin'», popularizada por The Diamonds. Durante su parte recitada, Pickett empezó a imitar la voz de Boris Karloff. El público se partía de risa y su compañero Leonard Capizzi comprendió enseguida que aquella ocurrencia podía convertirse en un disco.

Por aquel entonces ya había precedentes de mezclar monstruos y rock'n'roll. En 1958, Sheb Wooley llevó «The Purple People Eater» al número uno de las listas estadounidenses con la historia de un extraterrestre de un ojo y un cuerno cuya mayor ambición era tocar en una banda de rock'n'roll. Y ese mismo año, John Zacherle, un presentador televisivo especializado en películas de terror, se coló entre los diez primeros con «Dinner with Drac», una invitación a cenar con Drácula en la que el invitado acababa descubriendo que él mismo era el plato principal.

De hecho el éxito de «The Purple People Eater» no se quedó solo ahí. Los monstruos ya vendían discos, camisetas y hasta helados, así que la idea de Capizzi no era tan descabellada.

Se pusieron manos a la obra. Pickett quería llamar a la canción «Monster Twist», pero Capizzi le hizo ver que el Twist ya estaba pasado de moda y que ahora lo que se llevaba era el Mashed Potato. Y en un par de horas tenían la primera maqueta de «Monster Mash» bajo el brazo.

Con ella acudieron a Gary Paxton, experto en llevar disparates a lo más alto de las listas. Ya lo había hecho dos años antes con «Alley-Oop», de The Hollywood Argyles, una canción sobre un cavernícola de historieta. La idea de un científico loco organizando una fiesta de monstruos tampoco le pareció un negocio arriesgado y decidió apostar por el single de Bobby “Boris” Pickett and the Crypt-Kickers.

Poco que perder, tampoco andaban muy sobrados de presupuesto. Unos 300 dólares. Lo justo para unos cuantos músicos de estudio, una sesión de grabación y mucho ingenio para fabricar efectos sonoros terroríficos con lo que tenían más a mano. El burbujeo de las pócimas soplando con una pajita en un vaso de agua; el chirrido del ataúd arrancando un clavo oxidado de una tabla y unas cadenas de verdad arrastrándose por el suelo. Con semejante despliegue de tecnología punta, Pickett, que llevaba su imitación de Boris Karloff bien ensayada, grabó la voz prácticamente de una sola toma.

Con el disco terminado, y después de varias puertas cerradas en las narices, Paxton mandó prensar unas cuantas copias en su propio sello, Garpax, las metió en el coche y se lanzó a la carretera, repartiendo singles por las emisoras de radio de California.

Single original de Monster Mash en Garpax
Garpax · Single original
Funda ilustrada de Monster Mash publicada por London Records
London Records · Funda ilustrada

Antes de volver a Los Ángeles, los teléfonos de las emisoras ya estaban echando humo. Y entonces llamó London Records, una de las compañías que habían rechazado el disco. Habían cambiado de opinión, por lo que sea. En apenas ocho semanas, «Monster Mash» pasó de ser un single que nadie quería publicar a encabezar el Billboard Hot 100. Alcanzó el número uno el 20 de octubre de 1962 y se mantuvo ahí arriba dos semanas, coincidiendo con la celebración de Halloween.

Un científico loco consigue que uno de sus monstruos se levante de la camilla del laboratorio y se ponga a bailar, montando una fiesta con vampiros, zombis, hombres lobo y toda la clientela habitual del cine de terror. Una canción festiva que la BBC dejó fuera de emisión por considerarla demasiado macabra, hasta que once años después regresó del más allá para alcanzar el tercer puesto de las listas británicas.

«Monster Mash» en American Bandstand (1964).

En Estados Unidos también volvió a asomarse a las listas en los años 70. Aquel baile seguía amenizando fiestas populares y no fueron pocas las bandas que quisieron participar de la fiesta. Desde los Bonzo Dog Doo-Dah Band, que la versionaron en 1969, hasta los Misfits, que se atrevieron con ella décadas después, «Monster Mash» fue pasando de mano en mano, adaptándose a músicos y públicos muy distintos sin perder su carácter jaranero.

Y ahí sigue. En 2021, casi sesenta años después de su publicación, volvió a entrar en el Billboard Hot 100. Para entonces, Bobby Pickett llevaba catorce años muerto, pero su científico loco seguía organizando fiestas. Y cada octubre, sin necesidad de enviar invitaciones, los monstruos vuelven a llenar la pista de baile.

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