Mantener un sello independiente durante más de cincuenta años sin desaparecer por el camino o acabar engullido por una multinacional puede ser lo más parecido a un milagro. Bomp! Records lleva haciéndolo desde 1974. Bendito milagro.
Muchos de los sellos independientes que aparecieron en aquellos años se fueron quedando en el camino. Puede que encontrase la fórmula secreta, pero Greg Shaw decía que solo conocía una manera de hacer las cosas: esperar hasta que apareciera algo que le gustara.
Si su olfato le decía que esto merecía un artículo, un disco o una reedición, por él no iba a ser.
ESTO MERECE UNA PÁGINA
A mediados de los sesenta, mucho antes de tener un sello, Greg Shaw empezó junto a sus dos compañeros de piso una pequeña hoja de chismes musicales llamada Mojo-Navigator Rock’n’Roll News, apenas un par de páginas de noticias de la escena local que fue creciendo hasta convertirse en una revista de 32 páginas a todo color.
Después llegaría Who Put the Bomp!, ya en los setenta. El título salía de “Who Put the Bomp (In the Bomp, Bomp, Bomp)”, de Barry Mann y Gerry Goffin, y la revista tenía bastante claro dónde quería meter la nariz: British Invasion, girl groups, garage de los sesenta y toda esa música que empezaba a quedar sepultada bajo un rock cada vez más serio, más largo y bastante menos divertido.
Shaw escribía sobre el presente, pero con la sana costumbre de no perder de vista todo lo que nos había traído hasta aquí.
ESTO MERECE UN DISCO
En 1974, Cyril Jordan apareció con “You Tore Me Down” bajo el brazo. Misteriosamente ninguna discográfica estaba interesada. Greg, que no disponía de ninguna estructura ni de grandes medios, se acordó de esas revistas antiguas que publicaban 45’’ para sus suscriptores, y pensó que con una edición pequeña podría al menos cubrir los gastos.
Así nació Bomp! Records.
Y así llegó también su primer single: “You Tore Me Down”, de The Flamin’ Groovies, con la misma serie numérica y el mismo esquema de etiquetas rojas y amarillas que Phil Spector usó en Philles Records.
El primer lanzamiento no fue precisamente un éxito de ventas, pero Sire terminó fichando a los Groovies y Shaw acabó ejerciendo de mánager, lo que le permitió ver de cerca cómo el punk empezaba a prender en Inglaterra.
De vuelta en Estados Unidos quiso creer que allí podría pasar algo parecido. Las bandas estaban apareciendo, sí, pero todo iba más despacio: sin una prensa tan concentrada, sin una distribución eficaz y con buena parte de la industria mirando hacia otro lado.
Solo era cuestión de tiempo.
En 1977 Los Ángeles ya estaba listo. Empezó a publicar a algunas de las bandas que estaban dando forma al punk de Los Ángeles: Weirdos, Zeros, Germs. También ayudó a Devo con “Satisfaction” / “Sloppy”, y poco después empezó a empujar todo aquello que él veía como una nueva vía entre el nervio del punk y la melodía pop: Shoes, 20/20, The Romantics, The Plimsouls, Paul Collins Beat… Powerpop to the people!
Ese mismo año, unas cintas de Iggy Pop y James Williamson terminaron sobre la mesa de Greg Shaw después de haber pasado por varias manos sin encontrar su sitio. De ahí saldría Kill City.
Se sucedían bandas, singles o grabaciones que llegaban demasiado pronto, demasiado tarde o demasiado fuera de categoría para otros sellos. Shaw no parecía tener demasiados problemas con eso.
El problema venía después. Cuando una canción empezaba a funcionar, aparecían las multinacionales. Bomp! trabajaba disco a disco; ellas llegaban con dinero, contratos más largos y promesas llenas de ceros, difíciles de rechazar.
The Plimsouls y “A Million Miles Away” son un buen ejemplo. Bomp! había conseguido mover el tema por cientos de emisoras cuando Geffen entró en escena y acabó llevándose la canción.
Finalmente, en 1979, harto de competir contra gigantes, Bomp Magazine y Bomp Records echaron el cierre por completo, dando paso a un nuevo sello: Voxx. Se anunció como un hogar para bandas con tradición purista de garage/punk/psych de los años 60, con grabaciones y empaques de bajo presupuesto, sin publicidad ni música exagerada, para unos pocos elegidos.
No tardaron en aparecer bandas como The Crawdaddys, Plan 9, Jon & The Nightriders o The Barracudas. Y para mediados de los ochenta, Voxx estaba en plena faena con The Tell-Tale Hearts, The Miracle Workers, The Pandoras, The Things y compañía.
Mientras tanto Bomp! quedó en segundo plano hasta que a finales de los ochenta volvió a coger aire. El viejo sello regresó para ocuparse otra vez de casi todo lo que le interesaba: material punk inédito de los setenta, reediciones y nuevas incorporaciones como Spacemen 3, The Warlocks o Black Lips.
ESTO MERECE VOLVER A ESCUCHARSE
Mucha gente influenciada por el punk necesitaba que se les recordara lo que vino antes.
Mientras perseguía bandas nuevas, Shaw seguía rebuscando en el pasado.
Llevaba años acumulando singles de garage, psicodelia, surf, freakbeat y toda clase de rarezas sesenteras, muchas publicadas en sellos regionales, con tiradas mínimas y bastantes papeletas para acabar criando polvo en cualquier sótano.
De ahí saldría Pebbles, una larga serie de recopilaciones dedicada a rescatar ese material perdido: 28 volúmenes en vinilo, además de ediciones en CD y colecciones paralelas centradas en escenas regionales.
El efecto no tardó en notarse. Muchas de las bandas que aparecieron durante el garage revival de los ochenta encontraron repertorio, referencias y hasta una manera de entender el género gracias a aquellas recopilaciones.
ESTO TODAVÍA NO HA TERMINADO
Greg Shaw siguió al frente de Bomp! hasta su muerte, en 2004. Para entonces llevaba décadas convirtiendo sus obsesiones en revistas, singles, recopilaciones, sellos y montañas de discos. Una forma bastante aparatosa de recomendar música.
Suzy Shaw continuó después al frente de Bomp!, manteniendo vivo el catálogo, el archivo y una historia que ya había sobrevivido a unas cuantas modas, crisis y multinacionales.
Greg lo explicaba de forma bastante sencilla: Bomp! era una consecuencia de su amor por la música. Lo que otros podían ver como un negocio marginal que apenas cubría gastos, él prefería entenderlo como un pasatiempo lo bastante rentable como para permitirle construir su vida alrededor de él. Y con una misión bastante clara: hacer llegar buena música a la gente.
Al menos, tal vez hayamos dado un ejemplo que podría ofrecer una alternativa a esta sociedad cada vez más corporativa e impersonal. O tal vez no, pero al menos lo pasamos bien intentándolo.
Antes de morir, pidió que se honrara su memoria “con cualquier cosa menos un momento de silencio”.
Bomp! (1970–1979) — RAPMM ↗
Recopilación de antiguos números de
Who Put the Bomp!.
Bomp! Store ↗
Web de Bomp!
Mojo-Navigator — Internet Archive ↗
Primeros números de
Mojo-Navigator.